miércoles, enero 13, 2010

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Unos compuestos ofrecen resultados prometedores en ratones con mutaciones y podrían ofrecer el mismo tipo de esperanza en humanos.

Seaside Therapeutics, una startup con sede en Cambridge, Massachusetts, está poniendo a prueba dos compuestos para el tratamiento del síndrome X frágil, una forma poco común y hereditaria de discapacidad intelectual vinculada al autismo.
Los tratamientos han surgido de estudios moleculares de modelos animales que copian las mutaciones genéticas encontradas en humanos. Los investigadores esperan que los medicamentos, diseñados para corregir anomalías y las conexiones entre las neuronas, finalmente sean efectivos contra otras enfermedades dentro del espectro del autismo.
El X frágil es una forma genética de retraso mental provocada por una expansión anormal de una parte del cromosoma X. La enfermedad es poco común, afecta a alrededor de 1 de cada 4.000 hombres en los Estados Unidos, y a alrededor de 1 de cada 6.000 mujeres. Sin embargo en la causa de autismo más conocida—es responsable de entre un 2 y un 5 por ciento de los casos, y es la forma hereditaria de discapacidad intelectual más común.


La mutación X frágil bloquea la producción de una proteína llamada FMRP (proteína del retraso mental X frágil), cuya tarea normal es inhibir la actividad molecular en las conexiones entre las células nerviosas. La falta de esta proteína parece hacer que el sistema se desestabilice. “Es como conducir un coche con el pie en el acelerador y sin frenos,” afirma Randall Carpenter, médico y cofundador de Seaside. “Existe una gran activación de esa vía.”
En 2007, Mark Bear, neurocientífico en MIT y cofundador de Seaside, descubrió junto a sus colaboradores que podían invertir los déficits causados por la mutación X frágil en ratones mediante la reducción de la actividad de un receptor llamado receptor 5 de glutamato metabotrópico (mGluR5), hayado en la superficie de las células cerebrales. Al llevar a cabo este proceso de forma efectiva se logró añadir un nuevo freno al sistema. Los animales modificados para producir un 50 por ciento menos de este receptor sufrieron menos apoplejías—una característica importante del X frágil—así como menos anormalidades cerebrales en comparación con los ratones productores de la cantidad total del receptor.
Desde entonces varias docenas de laboratorios académicos a lo largo del planeta han logrado demostrar que las pequeñas moléculas diseñadas para bloquear la actividad de la mGluR5 tienen el mismo efecto, reduciendo las anormalidades en los ratones con la mutación X frágil. Estas anormalidades incluyen apoplejías, cuotas anormales de síntesis de proteínas, así como otros tipos de errores moleculares. Aunque aún no está claro si existe una ventana crítica durante el desarrollo para administrar el medicamento, aún así los animales adultos se benefician del tratamiento. “Estos compuestos han logrado cambios importantísimos en los modelos animales de X frágil, llegando a rescatar las conexiones sinápticas anormales,” afirma Hagerman. “Tenemos muchas esperanzas de poder lograr lo mismo con humanos.”
Seaside, que tiene la licencia de uso de algunos de estos componentes de Merck, acaba de finalizar una serie de estudios de seguridad iniciales de un candidato. (Las grandes compañías farmacéuticas han estado desarrollando estas moléculas durante años, llamadas antagonistas mGluR5, para una gran variedad de enfermedades, entre las que se incluye la esquizofrenia y la enfermedad de Parkinson. No obstante, ninguna ha sido aprobada para su uso en humanos.) Seaside espera empezar los estudios en personas con X frágil más adelante en este año o a principios de 2011.

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