lunes, noviembre 23, 2009

Ha perdido casi por completo el acento boliviano con el que llegó a Sevilla, aunque dice que conserva todavía algunas expresiones que, cuando las suelta, provocan la hilaridad de sus amigos. Está bastante más delgado y es tan presumido que se va mirando en los escaparates de las tiendas de la calle Rioja para comprobar que va a salir bien en la foto. No le gusta del todo cómo le queda la melena y se la aparta de la frente con una mano. Con la otra sostiene una chaqueta y unas gafas de sol fashion que, junto con su altura, le dan cierto aire de futbolista. De hecho, todavía hay quien lo confunde con Sergio Ramos cuando ve que le hacen fotos en la calle.

Javier Villanueva de Martino lleva un año y diez meses en Sevilla. "Y cuatro días, para ser exactos", dice, comprobando la fecha en el reloj. Antes había pasado cuatro años encerrado en Bolivia tras ser acusado y absuelto del asesinato de la fiscal antidroga Mónica von Borries, en febrero de 2004. Lo detuvieron en abril de aquel año y no volvió a España hasta enero de 2008. Ahora busca empleo estable en Sevilla mientras trabaja los fines de semana para la discoteca EM. Es un damnificado de la crisis. "¿Quién no lo es?", pregunta.

La buena suerte se quedó en Bolivia cuando lo absolvieron del asesinato de la fiscal. Cuando llegó a Sevilla tenía la intención de montar un negocio similar al que tenía en Santa Cruz de la Sierra, un restaurante temático sobre fútbol. Llegó a ver un local en Sevilla Este y tenía un socio que proporcionaría la inversión económica mientras que él aportaría el trabajo en el local. "Mi socio acababa de comprar siete casas en Coria y el dinero que sacara de las ventas lo invertiría en el negocio. A día de hoy todavía no ha vendido ninguna". El proyecto no salió adelante por la falta de fondos y por el altísimo alquiler que le exigían por un local de 200 metros en Sevilla Este.

Siempre orientó sus miras hacia la hostelería y el ocio. Hasta hace tres meses estuvo de encargado en el bar El Sanedrín, en la Gavidia. Después del verano decidió dejarlo. "Estaba bien ahí, pero necesitaba algo más". Ahora trabaja los jueves, viernes y sábado en la discoteca EM. "Estoy en la puerta, me gusta, me divierte, pero no es un trabajo. Es algo extra para sacarme un dinero. Y cada noche que trabajo me cuesta luego todo el día para recuperarme. Serán los 33 años que estoy a punto de cumplir".

Su gran oportunidad era la dirección de un parque tecnológico en Alcalá de Guadaíra. Javier Villanueva iba a ser el director de aquel proyecto, que también quedó frenado por la crisis. Su principal valedor para este puesto era Emilio Carrillo, ex concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de Sevilla. "El parque se iba a inaugurar en septiembre, pero se paró. Y Emilio dimitió en agosto", cuenta, detallando que Carrillo fue uno de los políticos que más se volcó en su caso y que todavía lo llama de vez en cuando.

Todavía arrastra una deuda importante. A los abogados de Bolivia les debe todavía dinero. Hace unos meses recibió un correo electrónico de estos letrados amenazándole con enviarle incluso unos sicarios si no saldaba esa deuda. "Siempre habíamos hablado que iría pagando cuando pudiera, pero ahora me exigían que pagara ya y con unos intereses del 36%. Me amenazaron diciéndome que me enviarían a un colombiano y a uno de las Tres Mil Viviendas". Tras recibir el email se fue directo a la Jefatura de Policía para denunciar estas amenazas.

Mientras busca trabajo, anda inmerso en una película sobre su historia, basada en el libro Javier Villanueva, la verdadera historia, que publicó a principios de año junto con la periodista Inma Portalo. "Hay un acuerdo con una productora para hacer una TV movie, que es un formato de dos capítulos de 80 minutos de duración cada uno". Además, su denuncia internacional contra el Estado boliviano ya ha sido cursada ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos.

Dice que le encanta Sevilla y que le gustaría quedarse aquí, pero si sigue demasiado tiempo sin encontrar nada serio se irá fuera. "Tengo un amigo en China dedicado al tema del comercio exterior y es una salida posible. Me gustaría quedarme aquí, pero quizás lo intente en China porque aquí no sale nada". Mientras tanto, trabaja en la asociación Pro Derechos Humanos Javier Villanueva, que creó tras llegar a España para asesorar a los ciudadanos españoles que se encuentren presos en el extranjero.

Enlace Diario de Sevilla

martes, noviembre 03, 2009