viernes, octubre 09, 2009

Si el exceso de confianza en uno mismo conduce a desastres globales como el hundimiento de los bancos y las guerras mundiales, ¿cómo es posible que haya evolucionado hasta nuestros días? Un grupo de investigadores tiene la respuesta.


¿Qué tienen en común los siguientes desastres: la Primera Guerra Mundial, Vietnam, la guerra en Irak, el hundimiento del sistema bancario, y la falta de preparación ante desastres naturales como el Huracán Katrina?

Según Dominic Johnson en la Universidad de Edimburgo y su compañero James Fowler en la Universidad de California, San Diego, la respuesta está en que en todos ellos se le ha echado la culpa al exceso de confianza en uno mismo tan característico de la condición humana.

Las piezas del rompecabezas del exceso de confianza se pueden encontrar en su omnipresencia. Muchos estudios han demostrado que la mayoría de la gente posee un sentido exagerado de sus propias capacidades, una ilusión de que poseen control sobre eventos incontrolables y que son invulnerables ante el riesgo. La mayoría de la gente, por ejemplo, cree que están por encima del conductor medio, algo que es imposible a nivel estadístico. Todos poseemos cierto grado de exceso de confianza.

No obstante, ¿cómo es posible que una condición como esta haya evolucionado cuando el exceso de confianza en uno mismo ha desencadenado la destrucción de comunidades y la pérdida catastrófica de vidas?

Ese es un misterio con el que muchos psicólogos experimentales han estado luchando, aunque Johnson y Fowler afirman tener la respuesta. Mediante la creación de un modelo matemático del modo en que los individuos sobreconfiados compiten contra los individuos normales, han logrado mostrar que existe una clara ventaja en el hecho de poseer un exceso de confianza en uno mismo.

De hecho, si la recompensa potencial es al menos dos veces mayor que el coste de competir, entonces el exceso de confianza se convierte en la mejor estrategia. En término medio, el exceso de confianza es incluso ventajoso puesto que aumenta la ambición, la determinación, la moral y la persistencia. En otras palabras, el exceso de confianza es la mejor forma de maximizar los beneficios por encima de los costes cuando los riesgos están poco definidos.

Este es un punto de vista interesante. Los psicólogos experimentales conocen desde hace mucho tiempo el rol que lleva a cabo el exceso de confianza en situaciones de conflicto y aún así no han sido capaces de explicar sus orígenes.

Sin embargo, lo más preocupante son las predicciones de Johnson y Fowler. Su modelo implica que el exceso de confianza óptimo se incrementa según la magnitud de la falta de certeza. Por tanto, cuando más alto sea el riego, más confianza en uno mismo debería desarrollar el sujeto.

Johnson y Fowler utilizan este descubrimiento para predecir que el exceso de confianza será particularmente relevante en aquellos dominios donde el valor percibido de una recompensa exceda de forma suficiente a los costes de competición previstos.

¿De qué dominios estamos hablando? Johnson y Fowler señalan algunos, aunque quizá los más obvios y potencialmente peligrosos sean las relaciones internacionales, donde los eventos tienen un alto grado de complejidad, de distancia, e involucran culturas e idiomas extranjeros; las nuevas tecnologías tales como la burbuja de internet; y la industria bancaria, donde abundan los instrumentos financieros complejos. ¿Hay algo que nos resulte familiar?

Todo esto no es más que el prólogo para la siguiente cuestión: cuál es la mejor manera de mitigar los peores efectos secundarios de este exceso de confianza desatado dentro de una sociedad con un sentido totalmente exagerado de lo que son sus propias capacidades.

Ref: arxiv.org/abs/0909.4043: The Evolution of Overconfidence

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