lunes, diciembre 22, 2008



El dolor que me embargó hace un par de horas atrás no tuvo límite. Arrazo con todo a su paso, se llevo consigo el dolor y la amargura, dejando tranquilidad y dulzura. 

Partió de la boca del estomago, subió de a poco y carcomió a un corazón roto, lo envolvió, lo aprisiono, las tristezas empezaron a subir por el esófago, produciendo cosquilleos a través de la faringe, y dejando escapar el alma de una mujer de 24 años con esperanzas rotas, promesas no cumplidas y un sin fin locuras aprendidas. 

La esperanza volvió a tener un alma como la tenia antes, volvió a tener un corazón, como el que tenia antes, vacío, esperanzado, lleno de amor por entregar, lealtad por otorgar junto a un escudo de amistad, la esperanza volvió como ave fénix a resurgir.

Volverá a amar con locura, volverá a ser fiel sin temor a nada, volverá a confiar y esperar los dulces abrazos de quien así se los quiera dar. 

El alma de la esperanza, antes de ingresar nuevamente a través de los ojos, recapitulo lo aprendido, proceso las distancias recorridas, esperó un par de minutos y volvió a entrar al cuerpo malgastado por la tristeza. 

El cuerpo, alzó la cabeza, sacudió sus vestimentas y empezó a caminar nuevamente. El cuerpo, camina ahora buscando al amor de su vida.

Ella: ¿Te puedo contar un cuento?
El: Claro...

Érase una vez, una mujer que caminaba y caminaba por un largo sendero. No se dedicaba a lo mismo que las demás mujeres del pueblo. Lo único que se sabia de ella, era que caminaba malgastando sus zapatos de charol de domingo y nadie sabia el por que. 

El  día menos pensado, la mujer se encontró con un árbol, frondoso y lleno de vida. A la sombra del árbol, se encontraba el chico de la sonrisa hermosa, algo parecido al gato de Alicia, su pequeña vecina. 

Buenos días, le dijo ella.
¿Como esta usted?, le respondió él.
¿Por que sonríe tanto? le pregunto ella. Esperando que le dijese el secreto de su felicidad.
¿Por que sonrío tanto? repitió el. 
Sonrío, porque he de conquistar el mundo. 
¿Como es eso? pregunto ella.
Como veras - señalándose de pies a cabeza- soy el hombre mas lindo del mundo. El más alegre, el más simpático. Mi sonrisa y carisma a todas enloquece. 
Que petulante que es usted - le dijo ella - No se ofenda por favor, añadió. 
No te preocupes, le dijo el. Lo que me digas, no influirá en como me veo yo.

Se sentaron a tomar el te, los dos juntos, riendo, compartiendo experiencias.
Él le contó la vez que lucho con un gato montes, ella le contó la vez que salio con un gigante. 
Una vez terminaron el te, cayo la noche. 
Durmieron bajo el frondoso árbol observando las estrellas, poniéndoles nombres como: luz del este, gata azul y hechicero del pasado.

Si quieres puedes acompañarme, le dijo ella al amanecer. 
Antes de aceptar, debo decirte una cosa, que es muy importante que lo cumplas, le dijo el. No te vayas a enamorar de mí, finalizo. 
Pues hombre!, ¿como crees? ¿Enamorarme yo de un ego tan grande?! Ni soñarlo -respondio ella -

Caminaron, por muchos lugares bizarros, se encontraron con personajes inimaginados, para terminar bañándose en un lago azul ubicado entre enormes pinos verdes.

Ella se recostó en el césped mirando al cielo, suspirando... 
El, ya sabia lo que se avecinaba y por eso antes de que ella abriese su boca le dijo:
No te enamores de mí todavía...
Fin.


Imposible
Por Karen Heredia

Me preguntas a diario, 
por que todo el mundo no se puede enamorar de vos,
Yo te respondo, con cierto recelo, que no es justo, 
no hay equilibrio en tal cosa. 
Que es una locura total!

Me vuelves a preguntar como si yo fuera el oráculo al cual consultas: 
¿Por qué todo el mundo no se puede enamorar de mí?
Vuelvo a responderte amigo mío:
No seria justo.

¿Qué es justo? Me preguntas,
Y yo me quedo en silencio sin poder responderte:
¿Te parece justo amigo mío, que mis noches se llamen como tú, que mi corazón a cada golpe recibido, solo necesite de tu boca alientos para volver a latir?
¿Te parece justo mi amigo que mis labios se hayan quedado sin tus besos y no acepten otros?
¿Te parece justo amigo mío, que mis noches se llamen como tu y mis caderas no acepten otras manos?

Te pregunto amigo mío, 
¿te parece justo que el mundo entero pase por lo mismo?

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