martes, septiembre 18, 2007



La doble moral, según el World Book Dictionary, es un criterio moral que se aplica con más rigor en un grupo (o individuo) que en otro. La doble moral es injusta porque viola el principio de justicia conocido como imparcialidad. La imparcialidad es el principio según el cual los mismos criterios se aplican a todas las personas sin parcialidad ni favoritismo. La doble moral viola este principio pues toma en cuenta a las personas según diferentes criterios.

Aunque la doble moral, por lo general, es una práctica que se condena, en la práctica es muy común su empleo. Los esfuerzos para defender una situación en la que se alegue la existencia de una doble moral terminan negando que esta se esté aplicando, o bien, se intenta acabar con la discusión dando una buena razón para el trato diferente.

Por ejemplo, a los niños se les prohíbe realizar actos tales como tomar licor y fumar, mientras que a los adultos sí se les permite realizarlos, a pesar de que los motivos para la prohibición a los niños pueden aplicarse sin menoscabo en los adultos: pérdida de la lucidez, trastornos psicológicos, causa de enfermedades en el sistema respiratorio, mal aliento, etc.

Esta forma de tratamiento diferenciador podría catalogarse como una doble moral porque dos grupos sociales son sometidos a criterios morales diferentes. No obstante, si una persona quiere defender el trato desigual puede argüir que existe una buena razón para esta segregación (continuando con el ejemplo): los niños son, inherentemente, menos capaces de asumir actitudes maduras en relación con el fumado. El argumento en contra de esta justificación es que los niños no tienen por qué ser inherentemente menos capaces de tomar buenas decisiones, pues hay personas que son más maduras en su capacidad de tomar decisiones que otras de la misma edad, por consiguiente la edad es un criterio arbitrario.

Por lo tanto, ante la acusación de un trato desigual, lo que se da es una justificación "adecuada" para el tratamiento diferente y no un empeño en eliminar el trato desigual propiamente dicho. Este mecanismo es muy común en los centros de poder, como las religiones y los gobiernos.

Existe una distinción sutil entre la doble moral y la hipocresía. Esta última implica la aceptación de un solo criterio moral, pero su incumplimiento sistemático en la práctica. Un hombre que se arroja el derecho a tener aventuras extramatrimoniales y que le niega este derecho a su esposa, maneja una doble moral; por otro lado, uno que condena el adulterio mientras mantiene a una amante es un hipócrita.

El antiguo aforismo latino "Quod licet Iovi, non licet bovi"
'Lo que es lícito para Júpiter, no es lícito para todos'
capta la idea de las relajadas normas de comportamiento que la elite aplica a sí misma y las normas más ásperas que aplica a las masas.

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